Hoy al volver de Santa María del Páramo en esa especie de altiplano que es el camino hasta Valdevimbre pude ver, por fin, la cordillera nevada y al bajarme del coche para disfrutar de la vista, el fuerte viento me contó que este año el invierno esperó a la primavera, porque nunca coinciden y como es tan hermosa quería poder pasar unos días cerca de ella. Así que aquí está, acariciando todos los brotes nuevos, las lilas, los tulipanes y con tal intensidad lo hace que esta tarde tiró sin querer al suelo mi joven arce japonés.
Es tarde y como siempre cuando tengo una expo cerca, me dan las tantas, pero aprovecho para decir que a finales de mes estará cerca de ese montón de piedras que tiene Segovia y que no deja de sorprender por mucho que lo hayas visto, una exposición que he titulado:
....de versos y textiles sobre árboles y bosques.
La foto la hice en París, pero me sirve para ilustrar uno de los poemas que habla de un cuervo y un árbol de Matsuo Basho (S.XVII-Japón) que elegí y que dice:
Sobre la rama seca
un cuervo se ha posado;
tarde de otoño.